Llegas con un insomnio desmedido, congelando el alma y prendiendo el corazón.
O viceversa.
Llegas poniéndolo todo patas arriba, y ya he perdido la cuenta de cuántas veces me has hecho cambiar de opinión. Síes y noes que se abrazan sin querer soltarse nunca.
Maldita y dulce ambivalencia.
Y es que yo ya no sé si eres mes o personas. Pero llegas con una mezcla explosiva.
Y ganas.
Y es que, esta vez, aunque sigas siendo invierno, jamás será más primavera que contigo.
Y es que, esta vez, aunque sigas siendo invierno, jamás será más primavera que contigo.
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