Que puede parecer que tenga el alma congelada, inmóvil, de piedra. Pero sólo yo sé a que ritmo me late el corazón cada vez que te pienso.
Que puedo salir con mi mejor cara a comerme el mundo. Pero nada me apetece más que tus brazos rodeándome.
Que puede parecer que ya no tengo ningún tipo de sentimiento hacia con quien he compartido tanto. Pero no me culpes, ni te quedes solo con lo que ves u oyes, que soy Aries y tú mejor que nadie sabes cómo somos. Cabezones y orgullosos.
Que puedo hacer creer, y creerme, que ya me he olvidado de ti. Así, tan fácil, tan pronto. Pero mi monólogo interior nunca piensa lo mismo y he perdido la cuenta de las noches que no he dormido intentando entender qué nos ha pasado.
Que te echo de menos.
Pero qué culpa tendré yo de haberme hecho fuerte con los años.
Y desengaños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario